sábado, 30 de enero de 2010

Noche de luna llena.

Así fue la del viernes 29 de enero.
Luna llena y ella, trajo la primera luz a esta tiniebla que es mi vida, constantemente zarandeada.
Gracias, Dani.
Yo también lo paso mal. Me caigo y me levanto; me vuelvo a caer, y me vuelvo a levantar. Y otra vez y otra y otra. Nunca cesar, esa es la clave: nunca, nunca, por nada del mundo, tirar la toalla.
Y hoy ya es sábado y estoy en Madrid, en casa de tu yaya, osease mimomó.

1 comentario:

  1. Pues que sepas que te leo, lo que pasa es que hasta hoy no había visto todas estas entradas.
    Esa es la mentalidad que hay que tener: nunca decir: "no puedo más y aquí me quedo..." Me alegra que Dani te haya despertado, aunque fueran las 4 de la mañana. Yo también a veces (más de las que quisiera) me siento vieja.
    Hoy brindaré por ti.

    Toujours en avant.
    Gros bisous

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